El viaje que marcó un antes y un después. Parte I

9 ciudades,7 días,168 horas, 2500 kilometros, 20 litros de agua, no se cuantos de gasolina, muchas milanesas, algún litrico de Coca, muchas empanadas, muchas personas, muchas fotos, grandes momentos.

Gira de los hermanos en ruta por el norte Argentino, ¿estáis listos?

Hola familia y amigos!!!

Bueno, como os dijimos ayer, el retraso en las noticias era debido a que hemos estado de viaje, como habreis visto en las fotos, hemos llegado lejos…

Así que, empezaré por el principio, el jueves día 7 de octubre, a las 5:00 de la mañana sonaba nuestro despertador en Capilla del monte, la aventura había empezado, hicimos un desayuno rápido, y, aún de noche, partíamos hacía Tucumán.

Nuestra idea era llegar ese mismo día a Salta, ciudad del norte de argentina, a unas 10 horas de distancia en total, no lo se exactamente, el caso es que esta bien arriba para llegar desde Capilla. Por eso teníamos claro que haríamos una parada en Tucumán. (El mapa esta actualizado por si quereis echar un vistazo, aqui )

Esta bien lo de salir pronto, es un pequeño esfuerzo, pero ganas en que en las carreteras no hay tanto tráfico. A las 9 de la mañana, ya llevábamos tres horas de camino, y el día acababa de empezar, por eso vale la pena madrugar.

Supongo que a esa hora estaríamos en algún punto de la provincia de Santiago del Estero, una parte del camino a Tucumán, caracterizada por sus larguísimas carreteras sin fin… Ya hemos visto varias veces carreteras así en otros viajes, pero no dejan de impresionar, son como las de las películas americanas, dos carriles y hasta el infinito… Casi sin tráfico, algún camión… Es toda una experienicia. En un punto llega un paso a nivel, “Ahí  en las vías tienen que girar a la derecha!” Nos dijo Mario hace tiempo, a día de hoy ya nos lo sabemos de memoria, eso si, si te pasas, te pierdes pero bien.

Según íbamos entrando en la provincia de Tucumán, se veían restos de lluvia, “aquí ha debido de caer  una buena” comentábamos extrañados, ya que en Capilla había hecho muy buen tiempo los últimos días, pero cambias de provincia y cambian hasta las condiciones climáticas.

A las 11:30 mas o menos estábamos llegando a Tucumán… Choque total, porque Tucumán (me refiero a la ciudad de San Miguel de Tucumán) es una ciudad caótica, sin ofender, pero creo que no exagero, y encima anduvimos por zonas conocidas… Fue una sensación un poco incómoda al principio, porque además de la “hostilidad” de la ciudad, hacía mes y medio que vivíamos en Capilla, donde en coche no puedes casi ni meter cuarta… Y de verdad que los primeros momentos fueron muy raros.

Aita, Ama y Iker se fueron a comer a casa de Alejandra, una amiga de la familia, que también vino a Capilla de visita y es maravillosa, dará que hablar. Mientras yo por mi parte aproveche para ver a mi querida amiga Eva, a las 3 venían a buscarme y continuábamos con la segunda etapa del viaje: A Salta.

“Salta os va a gustar” Nos decían aita y ama cuando llegaron del viaje del año pasado. “¿No conocen el norte?, les va a encantar es lo más lindo de la Argentina, Salta, Jujuy, tienen que conocer” Nos dicen casi todos los argentinos con los que hablamos del tema, así que teníamos expectativas en este viaje. Salta, Salta la linda, que dicen los salteños. ¿Por algo será no? Y bueno, doy fe… Salta mola. Jejeje, os cuento. Para empezar al ir desde Tucumán la carretera es bastante buena, dos carriles de ida y dos de vuelta (no es común esto, os lo aseguro) y bien asfaltada, no en vano es la primera provincia turística del país. Y en cuanto a la ciudad… No se como explicarlo, no nos vamos a engañar, pero tiene algo, de verdad. Es una ciudad turística, pero eso no la deja vacía como puede pasar a veces, vas por la calle y para nada sientes el agobio o el caos de otras ciudades argentinas, hay caos si, esto es sudamérica, pero lo ves y hasta tiene encanto.

Nosotros llegamos el jueves que estamos hablando a las 8 de la tarde mas o menos. Nos encontramos con Mariana (Porteña viviendo en Salta) y Jose (español que vive aquí, amigo de aita y ama, pareja de Mariana). Nada, andaban liadísimos porque el viernes inauguraban un restaurante español (así es… mira tu donde nos metimos) Así que tras un rato de hablar y todo esto, nos retiramos, teníamos que buscar un hostal para dormir. Encontramos uno a 50 pesos por persona, una habitación para los 4, con baño, parking y desayuno incluidos… Un gangazo! Eso son 10 euros!!!

Este es el patio del hostal

Y nos fuimos a cenar, a donde van los lugareños a cenar, con un par de pizzas para los cuatro tuvimos suficiente, volvimos al hostal y, por fin, tras un triplete de desayuno en Capilla, comida en Tucumán y cena en Salta caímos rendidos, nos habíamos recorrido medio país.

Jejeje, aquí es donde cenamos, Iker pagando.

El norte… las provincias del norte, Salta y Jujuy, tienen mucha personalidad, de verdad que choca ver como cambia el tono de la piel de la gente, notas como la mayoría empiezan a ser de piel oscura, con tonos marrones, (negros se llaman entre ellos cariñosamente o a veces despectivamente… ) y se van notando rasgos indígenas, cada vez más según vas subiendo hacía el norte, y es que te vas acercando a Bolivia, mas adelante hablaremos de ella, pero yo los pocos bolivianos que había visto eran bajitos, de piel marrón oscura y con los rasgos de la cara característicos,  pues según subíamos al norte se notaba que el aspecto de la gente empezaba a tirar hacía esos rasgos. Aunque, insisto, hay de todo, blancos, tostados, indígenas a tope… Pero lo que predomina es lo que os decía.

El viernes dormimos a gusto, a las 9:30 ó 10:00 salíamos a conocer Salta. Andamos hacía el centro, que nos quedaba a unas 5 cuadras mas o menos, se puede ir en coche, pero vale la pena hacerlo andando y descubrir la ciudad, como os decía antes no agobia, las calles están como más aireadas. Aquí es costumbre que las cuadras adyacentes al centro, sean peatonales, y están hasta arriba de bullicio! Digamos que tenemos la calle ancha, delante nuestro, peatonal ¿vale? Bueno, pues en la parte del medio, creando dos carriles uno a cada lado suelen haber vendedores de todo… Y tiendas en cada lado de la calle, y todas las tiendas… Llenísimas de gente. Que tienen hasta para que cojas número como en la carnicería, jejeje, en serio, ya lo habíamos visto en Córdoba, pero aquí también pasaba, el comercio funciona mucho mucho mucho, y te atienden super bien, saben mogollón de lo que venden, te atienden sin prisa aunque este la tienda llena… Como era antes el comercio, digamos que mas cercano, mas… personal. Esto lo vimos cuando fuimos a Córdoba ya os digo, y allí compramos cosas, por eso sabemos como atienden, pero en Salta nos llamaba la atención porque era lo mismo, gente y gente comprando y llenando bares y terrazas. (A mi en Tucumán me pasó un Lunes por la tarde-noche que tuve que esperar a que se vaciara una mesa en una cafetería del centro… ¡Un lunes!)

Eso es lo que más nos llamo la atención de Salta, tooooda la gente que había, el ambiente que nos encontramos, que en otras ciudades, insisto, puede ser agobiante, pero en esta, por lo menos, no nos pareció que fuera así. Al entrar en las peatonales vimos como una entrada a algo… El mercado, no nos lo podíamos perder… Esto también es para verlo, un mercado de los de antes, en los que te venden buenos alimentos, ropa, discos, videojuegos, comida para llevar, comida para comer allí, relojes, yo que se, un mercado como dios manda. Luego estuvimos andando por la plaza del 9 de julio, muy muy guapa, cómo se agradece que pongan una plaza entre tanta cuadra, un par de iglesias (como no) y nos fuimos a comer… Había dos opciones: buscar el típico restaurante  turístico en la plaza o irnos al mercado con los salteños… ¿estaba claro no?

Allí que nos fuimos, la parte de arriba del mercado es todo “patio de comidas” que le llaman aquí, como os digo, petado de gente, igual que todo el mercado, pero aquí según subes se te nota la pinta de desorientado a kilómetros, a lo que se añade que hay camareros por todas partes haciéndote señas “Aquí caballero, por 15 pesos” “Aquí, vengan aquí, van a comer muy bien” “Pollo, ensalada y arroz por 16 pesos” Todo eso mientras intentas, entre el pasillo de las mesas y el tumulto,  pasar discreto y empezar a situarte… Es que no nos dejaban respirar, fue muy bueno. Nuestra idea era, ver todos o casi todos los precios y elegir,,, Pero vaya tela, no es fácil, cuando tomamos un poco de perspectiva de la situación volvimos atrás, una de las camareras nos había caído bien y su oferta era buena, ya estaba claro. En ese momento, yo miraba una parte del mercado que no habíamos explorado, como unas mesas vacías a unos 15 metros, pues desde allí se me veía la pinta de curioso y me hacían señas para que fuera, ¡por dios! Todo esto que os cuento debió darse en minuto y medio, pero vamos, la flipamos en ese ratito.

Al final comimos dos menús de 15 y 16 pesos para los cuatro, un menú para cada dos de sobra para comer bien, la cosa era: Napolitana (lomo albardado con queso, tomate y jamón york por encima) con guarnición de arroz, patatas fritas y ensalada. Aita y ama tomaron carne (lo que en el cartel aparece como costeleta) con la misma guarnición.

Más la bebida y tal, en total 45 pesos creo que nos costó, si dividimos entre 5, nos dará el resultado de !9 euros! La comida de cuatro personas… Salió bien de precio, no es lo habitual, tengo que decir, pero esta muy bien, así se entiende porque en general los argentinos tiran tanto de comer fuera de casa o pedir comida, casi que te vale la pena, ni cocinas ni tienes que hacer compras, jejeje.

Después de esto, aita y ama se fueron a echar la siesta y Iker y yo nos fuimos a dar otro paseo, y descubrimos una sala de juegos! De las que ya no quedan en españa, con sus máquinas de joysticks destroza botones, la máquina de discos (futbolín aereo creo que se llama)… Buen rato pasamos,  y sobre las 6 o así nos fuimos también a apalancarnos un rato. Después, sobre las 8 o las 9 decidimos irnos a cenar y luego al restaurante.
De camino a la cena, encontramos una tienda de música super guapa, también de las de antes, Utopia se llamaba, nos atendió una chica super legal, con el hijo por allí haciendo el loco. Sonaba una música flamenca muy guapa, y Iker y yo que estábamos flipando con la tienda, con los discos que tenía y con el buen rollo que se respiraba, nos decíamos “Hablamos con ella eh?” “Si si y le preguntamos a ver que suena” Bueno, al final nos lanzamos y nos comentó que era un disco de un sello discográfico bastante peculiar, “Putumayo records” Empezaron como una cadena de tiendas de ropa hindú, me imagino que serían tiendas de ropa hippie pero  bien hecho. Hasta tal punto bien hecho que la música de las tiendas la querían buena, algo fuera de lo habitual, que creara ambiente. Para ello, seguía diciéndonos la chica, eligieron artistas fuera del ámbito comercial, pero representativos de un estilo de música, por ejemplo, un grupo de voces africanas femeninas… El resultado, la idea, fueron buenos, tanto que dejaron de lado lo de las tiendas y crearon un sello discográfico “Putumayo records” Bueno, ni que decir tiene que nos llevamos dos discos de esta casa, uno de flamenco, el que estaba sonando y el otro “Women of the world (Acoustic)” Según la chica, los que mas le gustaban, unas ediciones super cuidadas, con cada tema explicado y contextualizado dentro… Dos joyitas vamos, así si que compro yo música original.

Bueno continuo, después de la visita a la tienda de música nos fuimos a cenar, empanadas claro, las típicas argentinas. Y luego a ver como estaban las cosas en la inauguración del restaurante…

Había una cena formal, con reserva y todo, pero nos pudieron hacer un hueco para tomar algo. La verdad es que estuvo bien cómo os comentaba antes era la inaguración de un restaurante español, y triunfó bastante, hubo de todo: cata de vinos, tortilla de patatas, croquetas, jamón…Y flamenco! Que no falte, había contratados unos bailarines y bailarinas de flamenco argentinos, pero que lo dieron todo.

Más tarde nos retiramos a nuestros aposentos para al día siguiente enfrentarnos a la gran aventura de cruzar la frontera camino a Villazón (Bolivia)

Nos vemos en la siguiente entrega!

Besos!

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Upatseb
    Oct 15, 2010 @ 17:50:53

    Grande, deseando leer la crónica de la segunda parte del viaje, ¿habéis pensado en cambiar el apellido de la familia al de Fog?.

    Abrazotes

    Responder

  2. martin bertolone
    Jun 15, 2011 @ 15:53:07

    buenas!!!! un abrazo grande de la olla coya!!! tincho, ahora vivo y tengo el restaurante en tilcara, los espero cuando gusten!!!

    Responder

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